Cómo saber si el burnout te está alcanzando
- Victoria Saldaña
- 28 nov 2025
- 1 Min. de lectura

En el artículo anterior conocimos las tres principales características del síndrome de burnout: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal. Ahora vamos a profundizar en cómo estas se manifiestan en nuestra vida diaria, a través de síntomas emocionales, físicos y conductuales.
A nivel emocional, el burnout puede presentarse como un cansancio persistente, ansiedad, frustración o una sensación de indiferencia hacia el trabajo. También es común experimentar irritabilidad, dificultad para concentrarse y pérdida de interés en las tareas cotidianas.

En lo físico, las señales de alerta pueden incluir migrañas frecuentes, problemas para dormir o fatiga crónica. Si no se atienden a tiempo, estos síntomas pueden evolucionar hacia condiciones más graves como cardiopatías, síndromes metabólicos o insomnio prolongado.
En el plano conductual, el impacto se refleja en nuestras relaciones y desempeño laboral. Puede haber aislamiento, ansiedad social o conflictos constantes en el entorno de trabajo. Estas situaciones, si se prolongan, pueden derivar en consecuencias serias como trastornos de ansiedad, rotación voluntaria o incluso despido indirecto.
Ahora que entendemos cómo se manifiesta el burnout y las posibles consecuencias que puede tener en nuestra salud emocional, física y conductual, es momento de actuar. Identificar los síntomas es solo el primer paso; lo verdaderamente importante es saber cómo prevenir que lleguen a niveles críticos y cómo intervenir a tiempo si ya están presentes.

En el siguiente artículo exploraremos estrategias prácticas y efectivas para prevenir el burnout y recuperar el bienestar, tanto a nivel individual como organizacional.

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