Cuando el trabajo nos cansa más de lo normal
- Victoria Saldaña
- 18 nov 2025
- 1 Min. de lectura

¿Alguna vez te ha pasado que, incluso haciendo lo que te gusta, sientes que la energía simplemente se agotó? Esa sensación de cansancio profundo y persistente tiene nombre: Burnout.
La Organización Mundial de la Salud lo reconoce como un síndrome laboral causado por estrés crónico en el trabajo, y puede afectar tanto el bienestar emocional como el desempeño profesional.

Más que una palabra de moda, el burnout es una condición real que afecta a personas en distintos entornos laborales. Se manifiesta principalmente como agotamiento emocional, una sensación constante de falta de energía para enfrentar el día, acompañada de desconexión emocional y una percepción de ineficacia profesional. Lo más importante: este cansancio no mejora con el descanso habitual. A diferencia del estrés ocasional, el burnout requiere atención más profunda y sostenida.
Hoy sabemos que no es algo subjetivo o “imaginario”: puede medirse con herramientas científicas, como cuestionarios validados que permiten identificar su nivel y sus efectos en distintas áreas de la vida.

Reconocer estas señales a tiempo es el primer paso para cuidarnos. El burnout no aparece de un día para otro: se construye poco a poco, hasta que el cuerpo nos obliga a detenernos.
En esta serie de artículos exploraremos cómo identificar, comprender y prevenir el burnout. En el siguiente artículo hablaremos sobre los principales síntomas y como se presentan en nuestro día a día.

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